El mirlo
vuela espantado,
su plumaje ha cambiado
ya no es blanco ni negro
se ha teñido
de un rojo encarnado.
No encuentra consuelo
en el nido vacío;
lo han apartado,
no puede volar con los demás;
ya no pertenece a ningún lugar.
Asustado, confundido,
emprende el vuelo en solitario;
quizás mas allá de los bosques
que le han visto nacer
encuentre un nuevo hogar.
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