Siempre supe
que te encontrabas
fuera de los márgenes.
Desdibujada,
pero grande como un elefante.
Creciendo juntas,
creciendo desiguales;
¿cómo iba yo a saber
donde crecen
los corazones sanos
si el mío se crió
entre espinas y alambres
que arañaban como gatos?
Y sin embargo
encontré el tuyo
y lo tomé para mí,
porque los corazones
de hojalata
se atraen entre ellos.
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