A veces siento ganas
de que estalle tu cabeza
contra el mármol
y se convierta en piedra.
A veces deseo
que una fina línea
de hilo caliente
resquebraje tu cuerpo
dividiendo en dos tus músculos,
tus huesos
y hasta las puntas de tus dedos
y contigo muera el veneno
que fluctúa por tus venas.
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